Reforzar la puerta de entrada a la vivienda es desde hace tiempo una estrategia básica de seguridad. Una puerta se puede reforzar de muchas formas según los elementos -hoja, marco o herrajes- que modifiquemos, lo que hace difícil clasificarlas, aunque permite una mayor posibilidad de personalización de nuestra puerta. En esta guía vamos a ver componente a componente distintas formas de conseguir mayor seguridad.
La puerta principal cumple otras funciones importantes aparte de la seguridad; por cuestiones de intimidad suelen ser opacas o al menos translúcidas, por cuestiones de funcionalidad suelen ser grandes, con un ancho de hoja de 82,5 cm, y por cuestiones de aislamiento incorporan burlete para los laterales y el canto superior, y cortavientos para el canto inferior.
HOJA DE LA PUERTA
Si por diseño incorporamos cristales nos veremos obligados a usar cristales de seguridad. Hay tres formas; en primer lugar están los vidrios normales que llevan una malla de acero inoxidable en su interior; en segundo lugar están los vidrios templados muy resistentes a los golpes, y en tercer lugar están los vidrios laminados que a base de solapar varias hojas consiguen una alta resistencia.
Puertas de madera. El primer nivel de seguridad para una puerta de entrada a la vivienda lo constituye una hoja formada por un bastidor de perfiles metálicos y un alma de madera maciza con 40 mm de espesor al menos. El bastidor metálico impide que estas puertas puedan ser forzadas con palancas por los bordes. En cuanto al nivel de seguridad conseguido este sistema se recomienda para puertas que dan a una zona interior privada como el zaguán o el portal.
El siguiente nivel de seguridad consiste en colocar a la hoja anterior planchas de acero como tapas, las cuales dificultarán más la perforación de la puerta con taladros u otras herramientas. Esto es lo que se conoce como blindar una puerta. Y de ahí las puertas blindadas. En cuanto al nivel de seguridad conseguido este sistema se puede usar perfectamente para puertas que den directamente a la calle. Teniendo esto en cuenta son recomendables los acabados lacados frente a los chapados en madera ya que requerirán menos cuidados.
Por último tenemos la puerta formada por una red más o menos compleja de perfiles metálicos con dos planchas de acero como tapas. Es lo que se conoce como puertas acorazadas. El alma se completa, en vez de con madera maciza, con relleno de algún material aislante como por ejemplo el poliuretano, con lo cual la puerta gana en propiedades aislantes.
Puertas de aluminio. La hoja se forma con perfiles de aluminio machihembrados que garantizan una estructura sólida y segura. Además, se puede solicitar la inclusión de barras para blindaje de acero inoxidable que, bajo demanda, se integran en los perfiles del panel.
Las combinaciones estéticas son variadísimas y presentan los acabados típicos del aluminio; colores RAL, anodizados y decorados imitación madera.

PRECERCO
El primer nivel de seguridad para una puerta de entrada lo constituye la prolongación del precerco hasta empotrarse en el suelo al menos 15 cm. Esta medida reforzará enormemente la unión pared-puerta.
Y después, para una mayor seguridad, elegiremos un precerco metálico conformado con un perfil tubular conformado en frío de acero galvanizado con patillas de fijación soldadas. Al ser el metal más resistente que la madera la unión pared-puerta quedará mejor asegurada.
MARCO DE LA PUERTA
El primer nivel de seguridad para una puerta de entrada consiste en hacer el cerco del marco con un perfil tubular metálico, bien con aluminio o conformado en frío de acero galvanizado.
Y después, para una mayor seguridad, el marco se hace de una sola pieza, englobando cerco y tapajuntas, por extrusión. Suele usarse una aleación de aluminio con espesor de perfil de 1,5 mm.
En ambos casos mejoraremos la seguridad si además reforzamos la zona de la cerradura con otro perfil interior.
HERRAJES DE CUELGUE
El primer nivel de seguridad lo constituye el uso de pernios de seguridad, los cuales incorporan entrantes y salientes que mejoran la protección antipalanca. El número mínimo de éstos a colocar será de tres.

En segundo lugar pasamos al uso de bisagras de clavija. Estos elementos, casi imposible de forzar, no tienen hojas, sino dos vástagos o espigas que se introducen en la hoja y el marco respectivamente. El número mínimo de éstas a colocar será de tres y su precio depende del número de vástagos que incluya.
El siguiente nivel de seguridad supone la incorporación de elementos antidescuelgue, que se llaman tetones y que son pasadores fijos que se colocan en el lateral interior de la hoja y que, al cerrar la hoja, encajan en huecos hechos al efecto en el marco.
HERRAJES DE APERTURA
El nivel básico de seguridad lo constituye la adición de pestillos accionados por llave. A mayor número de pestillos y cuanto más repartidos estén por los bordes de la hoja de la puerta más difícil será sacar la puerta del marco. El cerradero de estos puntos será una placa de 3 mm al menos atornillada en distintas direcciones.
También se puede incrementar el nivel de seguridad mediante la utilización de una cerradura de seguridad adicional para sobreponer. Por desgracia los ladrones saben mucho de sistemas de seguridad reconociendo las distintas cerraduras así que una cerradura inesperada puede sernos de gran ayuda.
El siguiente nivel de seguridad lo constituye, en la cerradura, el uso de cilindro de seguridad. Este puede incorporar las siguientes características:
Antiextracción. Para dificultar su extracción estos cilindros no sobresalen del escudo más de 3 mm
Antiperforación. Para dificultar su perforación estos cilindros incorporan elementos de acero.
Perfil solapado. El agujero por donde entra la llave es suficientemente intrincado para dificultar el uso de ganzuas.
Para seguir mejorando la seguridad de la entrada a la vivienda recurriremos a llaves de seguridad con copia restringida y codificadas. Son llaves, talladas con láser, que no se pueden copiar en cualquier tienda de llaves; tiene que ser en la misma fábrica. Para ello al adquirirla se nos proporciona una tarjeta codificada que deberemos mostrar cada vez que queramos una copia de la llave. Por ejemplo las llaves de Fichet.
Por último podemos incorporar a nuestra puerta una cerradura no convencional:
Cerradura sin llave. El mando es un pomo giratorio que en su recorrido circular registra cinco posiciones, cada una de las cuales acepta hasta diez impulsos. Cada código se compone de seis posiciones. Este sistema tiene la gran ventaja de que no tendremos que preocuparnos más por la pérdida de llaves.
Cerradura mecatrónica. Estas cerraduras se convierte en un centro de control de forma que el usuario autoriza y desautoriza las llaves que podrán abrir dicha cerradura. Para ello cada llave lleva una identificación electrónica única. Si se pierde una llave sencillamente la desautorizaremos para siempre y daremos de alta la nueva copia. La cerradura funciona a pilas.

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